La geografía y la cultura han dado forma al maíz en América Latina y el Caribe

Un estudio desarrollado por científicos del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) de México, la Universidad de las Islas Baleares (España), la Universidad de la República (Uruguay), el Instituto Nacional de la Investigación Agronómica (Francia) y la Universidad del estado de Mississippi (Estados Unidos) apunta a que las variaciones en las poblaciones de maíz en América Latina y el Caribe pueden estar vinculadas a eventos de carácter antropológico, como la migración o la agricultura.

El maíz fue probablemente domesticado en México hace unos 9.000 años y desde entonces ha constituido una piedra angular en la nutrición de la población de las Américas. Al difundirse a distintas regiones geográficas surgieron diferentes variedades, conocidas como variedades locales. Aunque los avances en los campos de la genética y la arqueología han proporcionado nuevas perspectivas en torno a la diversificación y la dispersión geográfica del maíz, el registro arqueológico de la historia del primer maíz se encuentra incompleto.

En un artículo publicado recientemente en la revista ‘PLos One’, el equipo encabezado por la investigadora del CIMMYT de México Claudia Bedoya presenta un estudio en profundidad sobre las variaciones geográficas y genéticas del maíz. Los científicos han descrito la diversidad genética y la estructura de 194 poblaciones de maíz nativo procedentes de 23 países de América Latina y el Caribe.

Para ello, sembraron 30 semillas de cada población en un invernadero y cosecharon y analizaron el ADN de fragmentos de sus hojas. De este modo, pudieron identificar tres grupos geográficos distintos del maíz en México y cuatro en América del Sur y el Caribe, en línea con estudios previos que examinaron sus características moleculares y morfológicas.


La localización geográfica de las diferentes poblaciones de maíz y sus perfiles genéticos puede reflejar patrones de migración humana conocidos. (Foto: Bedoya et al (2017))

Como explica la coautora de la investigación Marilyn Warburton, “la estructura genética actual de las reservas de maíz en América Latina y el Caribe puede arrojar luz sobre eventos y actividades en la América pre y post colombina”. Entre estos eventos se encuentra “la historia de la domesticación y la migración del maíz, y refleja muy de cerca los estilos de vida y las migraciones de los pueblos indígenas”.

Aunque es difícil vincular la dispersión y el cultivo del maíz con un cronograma histórico específico, el estudio apunta que la localización geográfica de las diferentes poblaciones de maíz y sus perfiles genéticos puede reflejar patrones de migración humana conocidos, como el que se produjo desde el norte de México hacia América del Sur y hacia Canadá a través de Estados Unidos.

Los científicos también sugieren que la comprensión de la genética del maíz puede ser útil en su conservación y en su aplicación agrícola, ya que este conocimiento es esencial para la mejora genética y el cultivo del maíz.

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