Como ya ocurrió con el petróleo cuando más en auge se encontraba su producción, los productores de materias como el maíz y la soya están buscando métodos alternativos para guardar sus cosechas. Y es que según las previsiones Estados Unidos cerraría 2016 con una producción histórica que se sumaría a un mercado ya en máximos históricos. Algo que haría caer su precio afectando a países consumidores como México.
“Es el caso de compañías agrícolas como Great Bend Co-op que ha alquilado terrenos para construir bunkers en los que almacenar el excedente”, señala Daniel García, analista de XTB. Algo que ya le ocurrió el año pasado a la misma compañía. Según relatan desde The Wall Street Journal, el excedente de trigo de la firma la obligó a construir almacenes del tamaño de campos de fútbol para almacenar.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que la producción mundial de maíz 2016/2017 será de 1025.69 millones de toneladas, cerca de 0.92 millones de toneladas menos de lo estimado el mes pasado. Aun así, muy por encima de los 959.14 millones de toneladas del año pasado.
Con todo ello, Estados Unidos se posiciona como el principal productor de materias primas agrícolas del mundo acaparando más de una tercera parte del mercado. Sin embargo, China, que se posiciona en un segundo puesto, es un foco de atención ya que ha dado permiso a tres de sus empresas para exportar. García añade que “el precio del maíz en China ha bajado un 20% en 2016, esto da una idea de cómo podría arrastrar la cotización del grano a nivel mundial tras la apertura de su mercado”.
La cotización del maíz se deja en el año más de un 2%, en el que sería su cuarto año consecutivo a la baja. Además, desde sus altos del año en el mes de junio ha perdido más de un 19.53%, lo que lleva a su precio a los 351 dólares por bushell (25 kilos).
La soya, sin embargo, no se está viendo tan perjudicada ya que en el año suma casi un 12.2%, pese a que desde sus máximos cede un 17%. Dicho recurso rompería así con tres años consecutivos de caídas y, en la actualidad, cotiza en los 977 dólares por bushell (en su caso son 27 kilos).
Sin embargo, esta situación puede cambiar si tiene lugar algún efecto climático ya que “tendrá una gran influencia ya que pueden arruinar la producción esperada de ese producto y por lo tanto variar de forma inesperada la producción disponible, lo que afecta automáticamente al precio de mercado”, señala Hernán Sánchez, analista de CMC Markets. En este sentido, Albert Enguix, de GVC Gaesco, pone como ejemplo a ejemplo Brasil, “uno de los principales productores a nivel mundial que, a consecuencia de la sequía, ha bajado drásticamente su producción”.
Estos movimientos, “pueden afectar al coste final de países importadores de soya como México, ya que actualmente es uno de los principales importadores de esta materia prima”, señala Sánchez. El experto explica que “si se produjese un aumento de los precios, el país vería un incremento de sus costes y de la partida dedicada a las importaciones”.
El país mexicano se coloca entre los grandes productores del mundo de maíz y sin embargo “es actualmente el segundo país más importador de maíz a nivel mundial”, indica Sánchez que concluye asegurando que “un incremento de los precios le afectaría notablemente en su saldo de importaciones versus exportaciones”.
Algo que viene a afectar a una economía ya lastrada por el precio del petróleo. Según apunta desde Self Bank, Victoria Torre, “se han rebajado las perspectivas de PIB para el año debido al crudo, materia prima que sigue suponiendo una parte importante de los ingresos del país”.
Economía Hoy