Exigen importadores evitar contaminación de miel con transgénicos

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Importadores europeos de miel orgánica, producida por apicultores indígenas de Campeche y Yucatán, enviaron una carta al presidente Enrique Peña Nieto en la que le piden tomar medidas para evitar que ese producto sea contaminado por restos de soya transgénica, pues ello hace que las ventas corran el riesgo de no continuar, lo cual dejaría pérdidas millonarias para las familias que viven de esta actividad.

En la misiva –firmada por envasadores y comercializadores de miel de Alemania, Austria y Dinamarca, integrados en la cooperativa Naturland–, se le explica al mandatario mexicano que tanto los bosques de la región como las abejas que habitan en ellos están en grave riesgo por la siembra ilegal de soya transgénica.

Como se recordará, en 2012 el gobierno de México otorgó a la empresa trasnacional Monsanto una autorización para cultivar soya genéticamente modificada en la península de Yucatán, pero tres años después la Suprema Corte de Justicia de la Nación anuló los permisos hasta que se realizara una consulta entre la población de la zona.

No obstante, dicha consulta no ha podido realizarse debido a que –según los apicultores y las organizaciones civiles que los acompañan– diversos organismos gubernamentales la han obstaculizado y han recurrido a amenazas e intentos de división entre las comunidades. Mientras tanto, sigue habiendo denuncias en el sentido de que Monsanto no ha frenado la siembra de soya transgénica, lo cual afecta la producción de miel.

Casi la mitad de las exportaciones mexicanas de miel llegan a Alemania, pero los consumidores alemanes están rotundamente en contra de la presencia de organismos genéticamente modificados, y aún menos en la miel, señala la carta enviada a Peña Nieto.

Nayeli Ramírez, asesora legal de las comunidades mayas opositoras a la soya transgénica, subrayó que si los importadores europeos dejan de comprar compran la miel que producen los apicultores de la península de Yucatán, se producirán afectaciones directas para alrededor de 16 mil familias de productores, pero los efectos también serán para los negocios que dependen de los recursos que genera la venta de miel.

De acuerdo con cálculos de los apicultores afectados, el factor de la soya transgénica ha hecho bajar los niveles de producción de miel de manera preocupante. Un ejemplo de ello es que en 2015 las exportaciones fueron de 41 mil 500 toneladas –de las cuales entre 45 y 50 por ciento se generan en la península de Yucatán–, pero en 2016 la producción cayó a 29 mil 200 toneladas, y en 2017, a 27 mil 500.

Vanguardia

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