Desarrollan métodos de control biológico contra plagas de cultivos

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Mediante la utilización de depredadores naturales, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan métodos de control biológico para contrarrestar los daños causados por la plaga del pulgón amarillo del sorgo en cultivos de al menos 24 estados del país.

Este desarrollo tiene importancia debido a que ayudaría a evitar el uso de sustancias químicas, así como pérdidas millonarias, informó en un comunicado la institución.

Alfredo Jiménez Pérez, del Laboratorio de Interacciones Planta-Insecto del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (Ceprobi), explicó que en el 2013, llegó el pulgón amarillo a México, proveniente de Estados Unidos y por ser de reciente introducción al país, se desconocía cómo controlarlo.

Para la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, la plaga del pulgón amarillo ocasiona pérdidas económicas, ya que daña cultivos de sorgo, avena, caña de azúcar, trigo y cebada, además que se aloja en otras plantas como arroz, maíz y zacate.

Los investigadores tenían evidencias que la aplicación de insecticidas sintéticos no controlaban las poblaciones del insecto.

En 2016 se intentó su control biológico mediante liberaciones masivas de su depredador, la especie Chrysoperla sp, también conocidas como crisopa verde, mosca de ojos dorados o león de los áfidos, que son sus enemigos naturales.

Por ello, el estudiante de doctorado en Ciencias en Manejo Agroecológico de Plagas y Enfermedades del Ceprobi, Luis Eduardo Herrera Figueroa, con la asesoría de Jiménez Pérez, inició el proyecto “Respuesta funcional de Chrysoperla sp sobre pulgón amarillo en condiciones de laboratorio”, con el objetivo de conocer la capacidad de depredación en función de la densidad y estado biológico de la presa y el depredador.

El científico de Ceprobi agregó que es necesario saber en qué estadio larval y cuántas larvas del depredador se necesita liberar para contrarrestar el crecimiento poblacional de pulgón, que es un insecto increíblemente prolífico, para integrar en un futuro este conocimiento y otros más, en un paquete tecnológico confiable, basado en la investigación realizada en las condiciones del agro mexicano.

El también doctor en Protección Vegetal por la Universidad de Massey, Nueva Zelanda, Alfredo Jiménez, dijo que la idea es buscar métodos de control biológico que permitan manejar las poblaciones sin dañar al medio ambiente con plaguicidas artificiales e incorporar toda esta información en un paquete de manejo agroecológico que pueda ser producido de manera comercial en el futuro.

Añadió que otro aspecto es el costo de producir insectos, porque se requiere una gran cantidad de mano de obra, alimento para cada tipo de insecto e instalaciones. El número de insectos que se requiere para realizar la investigación llega a los cientos de individuos por semana y conlleva gran un trabajo de tiempo completo, los 365 días del año.

Para mantener aproximadamente 50 individuos de crisopa se requiere de unos 90 minutos y dos horas para supervisar los avances de 300 larvas.

NTX

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