Agricultores argentinos dicen baja impositiva solo favorece la molienda, no alentará ventas de granos

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La rebaja en los impuestos a las exportaciones de aceite y harina de soja dispuesta la semana pasada por Argentina ha generado quejas entre agricultores, que señalan que la medida solo ha favorecido a la industria procesadora y no impulsará más ventas de la oleaginosa.

El Gobierno redujo temporariamente el impuesto a las exportaciones de granos de soja y del aceite y la harina derivados, con el fin de estimular los ingresos de divisas en momentos en que el país busca proteger sus reservas para lidiar con una grave crisis.

El recorte fue más profundo para los derivados, cuyos embarques a partir del martes están gravados en un 28%, mientras que para el poroto de soja lo están en un 30%. Antes de la medida, todas las exportaciones del complejo sojero tributaban un impuesto del 33%.

El objetivo del Gobierno argentino es que los agricultores se desprendan de más de sus reservas de soja -una fuente clave de divisas-, cuyos precios internacionales están en constante alza desde mayo, en medio de un grave panorama económico local que ha sido exacerbado por la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, los productores agrícolas del principal exportador mundial de aceite y harina de soja están lejos de haber sido convencidos por el recorte de tarifas, que una de las principales asociaciones rurales del país ya dijo que es insuficiente.

“Continuaremos guardando nuestros cultivos y venderemos cuando necesitemos dinero”, dijo Eduardo Bell, un productor de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito agropecuario de Argentina.

Muchos agricultores consideran que sus márgenes han sido afectados por la brecha de más del 90% existente entre la cotización oficial del dólar y el valor de la moneda estadounidense en el mercado informal.

La tasa de intercambio oficial es utilizada para calcular las operaciones comerciales internacionales, mientras que el valor marginal es utilizado como referencia en muchas transacciones locales.

Luis Miguel Etchevehere, ministro de Agricultura del Gobierno del expresidente Mauricio Macri, dijo que la tasa diferencial se asemeja a un “subsidio” para el sector agroindustrial a cuestas del sector agrícola.

“Es una gran injusticia que un segmento le tenga que dar de una manera forzada competitividad a otro segmento de la misma cadena”, dijo a Reuters Etchevehere, que también fue titular de la poderosa Sociedad Rural Argentina (SRA).

El Gobierno del presidente argentino Alberto Fernández señaló en un comunicado que el nuevo diagrama impositivo busca “promover y diversificar las exportaciones de alto valor agregado, fomentar la industria”.

La cámara de molienda de Argentina CIARA-CEC había dicho a Reuters el mes pasado que esperaba procesar un 9,5% menos de soja este año frente al volumen del 2019, debido a una alta carga tributaria que impedía mejorar los precios a los productores.

Los agricultores argentinos han vendido 32,2 millones de toneladas de la soja de la campaña 2019/20 -el 60% de la cosecha y las reservas del ciclo previo-, 4,4 millones menos que las ventas registradas a la misma fecha del año en la temporada 2018/19, señalan datos del Ministerio de Agricultura.

Según el director de la consultora agrícola AgriPac, Pablo Adreani, la incertidumbre en el mercado cambiario está afectando a todos, haciendo más difícil que los agricultores se desprendan de su producción.

“No hay una medida en particular que el Gobierno pudiera haber tomado para convencer a los productores de vender sus reservas de soja”, dijo Adreani, que agregó que muchos aguardan una devaluación del peso, en un mercado en el que los precios se fijan en dólares.

Reuters

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