La pesca, una actividad prehistórica primordial en nuestro país

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Desde la prehistoria, los hombres capturaban peces en aguas continentales, evolucionando desde el uso de las manos hasta las lanzas, flechar y arpones que facilitaron la obtención del alimento.

Se tiene registro de que los pueblos aztecas y tarascos eran quienes más se beneficiaban de la pesca en los lagos cercanos a su territorio. Durante la colonia, se desarrollaron diversas técnicas de pesca, pero las limitaciones eran muchas como la captura y distribución de las especies, además de que su consumo se concentraba entre los habitantes en zonas cercanas al agua.

Nuestro país tiene 62% más de mar que tierra y cuenta con condiciones climáticas y territoriales privilegiadas que le permiten tener una gran variedad de peces, entre las más representativas por la cantidad de ingresos que generan, son el atún, la mojarra y el camarón.

El panorama Agroalimentario 2019 reportó que, durante 2018 se produjo un volumen de 119, 297l t. de atún, 168, 359 t de mojarra y 230, 381 t de camarón.

En el siglo XIX, México comenzó a regular la pesca de agua dulce y salada, creando diversas comisiones e institutos para la conservación, desarrollo, organización y fomento del sector pesquero. Uno de ellos es el Inapesca, organismo público descentralizado del Gobierno de México que se encuentra sectorizado con la Secretaría de Agricultura.

Este instituto cuenta con 58 años de existencia y su labor de investigación aplicada en la pesca y la acuacultura está directamente vinculada al desarrollo y la sustentabilidad de este importante y productivo sector. La labor del Instituto es ver lo que no se puede ver a simple vista: ¿Cuánto pescado hay?, ¿Dónde está?, ¿De qué tamaño es?, ¿Cuándo es mejor capturarlo?, ¿Cuándo hay que dejarlo descansar?

La producción anual pesquera de 2018, arrojó 2,159,649 t. de peso vivo, con un valor de producción de 41 mil millones 728 mil 466 pesos.

Para responder a estas preguntas, se realiza investigación aplicada consistente en una intensa labor de campo, desarrollada a través de proyectos de investigación que permiten evaluar recursos pesqueros existentes y potenciales, lo cual beneficia directamente al sector pesquero y acuícola, del cual dependen más de 260 mil empleos directos y cerca de un millón de indirectos.

El Inapesca define a la pesca como una actividad que produce alimentos y bienestar y que depende totalmente de su investigación para que sea continua, objetivo que requiere de fortaleza y disciplina para no pescar más de lo que la naturaleza provee, además de que se debe tener cuidado para mantener el equilibrio entre la producción natural y el aprovechamiento consciente del mar.

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