Ellos buscan producir más maíz y trigo con ayuda de restos de plantas y feromonas

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El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) y Fideicomisos Instituidos con Relación a la Agricultura (FIRA) firmaron un convenio de colaboración que permitirá, por medio de agricultura sustentable y tecnología, mejorar la productividad en hasta 15 por ciento en un total de 15 mil hectáreas de trigo y maíz en los estados de Sonora, Sinaloa y Baja California.

“Estas hectáreas que están poniendo en este momento tendrán el incremento en productividad en un horizonte de 5 años de alrededor de un 15 por ciento y reducciones de alrededor del 30 por ciento en costo con el consiguiente impacto positivo, primero que nada, en la rentabilidad y bolsillo de las personas, y con ellos, además hacer financiables todas estas hectáreas para productores de granos”, dijo Rafael Gamboa, director general de FIRA.

Las tecnologías con las que se buscará mejorar la productividad de la tierra son la agricultura de conservación, reutilizando los restos del cultivo, y el manejo de plagas por medio de feromonas para evitar daños por los insectos.

De acuerdo con el doctor Gram Govaerts, representante en Latinoamérica del Programa de Intensificación Sustentable del Cimmyt, además de aumentar el rendimiento y reducir los costos de producción, buscan agregar valor al producto con datos que se ofrecerán a las distintas compañías que compran el grano.

“Queremos ahí abrir un nuevo mercado para decir: ‘ok, este es un grano sustentable’ para compañías como Kellogg’s o Bimbo que han expresado su interés en granos de la zona con estas características, pero especialmente con estos datos”, mencionó Govaerts .

Según los especialistas, actualmente el financiamiento total que se maneja en las redes de trigo y maíz en la región del país en donde están los tres estados beneficiados supera los 30 mil millones de pesos, por esto uno de los objetivos del proyecto sería reconvertir esta inversión para hacerla más eficiente.

“Si nos remontamos un poco a lo que estamos tratando de hacer es una reconversión, es sobre todo reconvertir de la tecnología tradicional que es intensiva en el uso de combustible, fertilizantes agroquímicos, insecticidas y uso de agua, por una tecnología que va en contra de ese gasto que reditúa en un menor costo de producción y además le da una mayor capacidad de producción a la tierra que hace que se eleve la productividad”, comentó Gamboa.

La tecnología que se estaría promoviendo para este proyecto es la agricultura de conservación, lo que quiere decir que los restos del cultivo, las partes de la planta que no sirven para alimentación, no se quemarán como usualmente se hace, se van a dejar en el campo para reducir la labranza y la contaminación .

“Esto ahorra impacto en el medio ambiente… y reduce la labor… si vamos de la labranza que se hace (el productor) normalmente para el producto a labranza cero es calculado que alrededor de 2 mil 500 pesos se ahorra por hectárea”, dijo Govaerts.

Otra tecnología que se promoverá es el manejo integral de plagas, método con el que por medio de feromonas hacen que los insectos no afecten los cultivos, o en su defecto, se introducen insectos que son enemigos del insecto que causa daño al cultivo para evadir los daños con esto se ahorran 450 pesos adicionales por hectárea.

“La otra tecnología importante es utilizar el uso de fertilizantes nitrogenados, para ellos hay una relación clara, la planta se ve verde porque capta la luz roja, esa luz roja la utiliza para convertirlo en energía, para hacerlo necesita nitrógeno… pero si le damos de más, ese es el gas que va a emitir y es el gas más importante de efecto invernadero, entonces con sensores podemos medir qué tan verde es la planta y qué tanto más necesita nitrógeno”, menciona Govaerts.

Este proceso, de acuerdo con el especialista, genera ahorros de nitrógeno de entre 20 y 50 por ciento, y además de que reduce la contaminación que provoca este gas en los mares, genera un ahorro por hectárea de entre 650 pesos y 2 mil 100 pesos.

El Financiero

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