Inversiones ecológicas revivirían rápidamente las economías Stern

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Los programas masivos de inversión pública ecológica serían la forma más rentable de revivir las economías afectadas por la pandemia y dar un golpe decisivo contra el cambio climático, afirmó este mediodía Lord Nicholas Stern.

En un conversatorio con Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el profesor de Economía y Gobierno en la Academia Británica y presidente del Instituto de Investigación Grantham sobre Cambio Climático y Medio Ambiente, consideró que la crisis de la COVID-19 podría marcar un punto de inflexión en el progreso sobre el cambio climático, pero mucho dependerá de las decisiones políticas que se adopten en los próximos seis meses.

Con las grandes economías elaborando enormes paquetes económicos para amortiguar el impacto de la pandemia de coronavirus, muchos inversionistas, políticos y empresas ven una oportunidad única para impulsar un cambio hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, aseguró.

Los proyectos ecológicos, como el impulso de la energía renovable o la eficiencia energética, crean más empleos, ofrecen mayores rendimientos a corto plazo y conducen a un mayor ahorro de costos a largo plazo en relación con las medidas de estímulo tradicionales, refirió el llamado “economista del cambio climático”.

Tras señalar que la magnitud de la crisis económica aún no ha sido analizada, es necesario volver con medidas firmes, robustas, y reconocer que no hay marcha atrás a un mundo frágil que creamos con muchas desigualdades sociales.

“No podemos regresar a un mundo peligroso sólo por conservar el status quo; existen alternativas más atractivas y, sobre todo, hay que evitar acelerarnos en el camino hacia la austeridad. Hay que salir con crecimiento, bajando el coeficiente de deuda/PIB (Producto Interno Bruto)”, mencionó.

Destacó el papel que deberá desempeñar la banca de desarrollo, como el BID y el Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento (BERF), que deberán tomar su tiempo para apoyar la restauración de las economías.

Deberán buscarse alternativas que creen empleos, que modifiquen la forma de vivir y que generen ciudades libres de emisiones de gases de efecto invernadero, y “hay muchas inversiones sostenibles que son rápidas, generan muchos empleos y son amigables con el ambiente, además de ser rápidos multiplicadores”.

Debemos elegir reconstruir mejor, mantener muchas de las mejoras recientes que hemos visto en un aire más limpio, devolviendo la naturaleza y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero; “hasta ahora, los gobiernos se han centrado en la ayuda económica de emergencia, porque se estima que 81 por ciento de la fuerza laboral del mundo se ha visto afectada, pero hay sectores que podrían tener grandes rendimientos en términos de reiniciar las economías, crear empleos y avanzar en los objetivos climáticos”.

Los países industrializados deberían centrarse en respaldar la “infraestructura física limpia”, como los parques solares o eólicos, mejorar las redes eléctricas o aumentar el uso de hidrógeno, en particular en el caso de las líneas aéreas y el transporte.

Se requieren ideas claras y verdaderos liderazgos para llevar a cabo estas acciones, que ayudarían a reconstruir también el tejido social, porque la curva de deuda desempleo y pobreza crece aceleradamente, mientras se trata de controlar la de la crisis sanitaria.

Advirtió, sin embargo, que existen algunos riesgos para discernir cómo desarrollar los paquetes de recuperación, especialmente en el sector del transporte, dada la posible reticencia de las personas a viajar o socializar después de la pandemia.

Y tal vez sea la oportunidad para que en los próximos dos años pensemos en potenciar el uso de las bicicletas, de los monopatines y hasta el caminar. Son medidas difíciles, pero posibles, continuó.

También recomendó modificaciones para mejorar la eficiencia de los edificios, la educación y la capacitación; proyectos para restaurar o preservar los ecosistemas, fomentar el ecoturismo adecuando sus tarifas e impulsar la investigación sobre combustibles y tecnologías limpias.

En los países de ingresos bajos y medianos, el apoyo a los agricultores para invertir en una agricultura respetuosa con el clima, que no deforeste los bosques ni degrade las tierras por el uso indiscriminado de químicos, así como utilizar técnicas que las hagan más eficientes y productivas.

Reiteró que “reactivar lo que había antes, será reactivar la destrucción que veníamos haciendo del planeta; no tiene que ser tan destructivo cambiar los modelos que teníamos de economía y de medio ambiente, por lo que tampoco tendríamos que escoger entre uno y otro”.

Destacó que la juventud tendrá un papel importante en estos cambios. “Es importante ver cómo la gente joven nos ha estado presionando fuertemente, y que están del lado correcto de la historia, por lo que tienen que seguir en ese camino, impulsándonos hacia adelante”.

Concluyó al señalar que 65 por ciento de las personas en el mundo quieren una recuperación rápida, pero demandan también que sea verde, y para reforzar esa concienciación, los gobiernos y las empresas deben cumplir los compromisos que habían hecho para lograr economías neutras de carbono para 2050.

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