Descubriendo el secreto de la Nochebuena

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Una de las plantas de ornato de mayor importancia económica en el mundo, por sus ventas anuales que superan los 100 millones de dólares en los Estados Unidos debido a que es el símbolo floral de la Navidad, es la planta Euphorbia pulcherrima, mejor conocida como Nochebuena.

En México la actividad económica vinculada con esta especie produjo más de tres mil empleos directos y condujo a la venta de 30 millones de plantas, equivalente a más de 23 millones de dólares, cuya producción se concentra en los estados de Morelos (el estado con la mayor producción de nochebuenas, generando 41.1% de la producción total nacional), Michoacán, Ciudad de México, Puebla, Jalisco, Estado de México y Oaxaca, que producen alrededor de 30 variedades.

El problema es que, a pesar de tener origen mexicano, la mayoría de las plantas que se encuentran disponibles en el mercado fueron genéticamente modificadas por empresas extranjeras.

Aunque su historia está documentada desde la época prehispánica, en los tiempos del auge del imperio Azteca, cuando esta especie era llamada cuetlaxochitl, que en náhuatl significa “flor que se marchita” y era considerada un símbolo de pureza, el conocimiento de esta planta a nivel internacional ha sido atribuida a Joel Roberts Poinsett, quien fue el Primer Ministro de los Estados Unidos en México en 1825.

Después de una expedición fue extraída y una vez que la nochebuena llegó a los Estados Unidos se comenzó a escribir sobre la peculiar planta de flores rojas proveniente de México, pero allá fue presentada con el nombre de Poinsettia pulcherrima, en reconocimiento a Poinsett.

Actualmente, las nochebuenas que fueron introducidas a Estados Unidos y al resto del mundo han sido modificadas por el manejo local, mejoramiento genético y biotecnología, lo que ha dado origen a más de 300 cultivares, de acuerdo con Laura Trejo, investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Documentos históricos señalan que desde la época prehispánica las nochebuenas se cultivaban en el centro de México, y en un manuscrito de 1801 se ilustran nochebuenas en los jardines de la Nueva España con modificaciones con respecto a las silvestres.

Pero son casi 200 años de manejo fuera de México, principalmente en Estados Unidos, y ellos han invertido desde los años 50, millones de dólares en investigación, innovación y producción, por lo cual ellos tienen más de 300 variedades de esta planta.

En los últimos años, 90% de la producción florícola del país se destinó a satisfacer el mercado local y nacional, principalmente a las ciudades de México, Guadalajara, Monterrey y elEstado de México; solo 10% de la producción se exportó como flor de corte y esquejes.

Esta poca exportación se debe a que en la mayoría de las especies se depende en 100% de las variedades mejoradas que se importan de otros países como Estados Unidos, tanto como propágulos o como semillas; esto crea una dependencia del exterior por material vegetal e incrementos en los costos de producción.

Aunque México es productor y exportador de nochebuena, carece de material vegetal mejorado o semilla mejorada y debe adquirirlo de otros países. En Estados Unidos un esqueje de nochebuena cuesta 10 centavos de dólar; sin embargo, en México dicho esqueje cuesta en promedio 20 centavos de dólar, debido al pago de regalías a las empresas que generaron las nuevas variedades.

Pese al costo de adquisición, las variedades de nochebuena importadas presentan problemas como falta o exceso de crecimiento vegetativo, inicio de floración temprana o falta de pigmentación en las brácteas. Lo anterior ha sido señalado como consecuencia de las diferencias climáticas entre las zonas de producción y las áreas donde se generaron estas variedades.

Por esta razón, los investigadores mexicanos han expresado la necesidad de generar variedades en cada país. Como México es su centro de origen, tiene la ventaja de que cuenta con plantas silvestres y variedades denominadas de sol, que crecen y florecen en condiciones de luz directa en jardines, que han sido domesticadas rudimentariamente en jardines caseros, considerándose cercanas a las nochebuenas silvestres. Ambos tipos de nochebuenas podrían ser utilizadas como fuente de genes para nuevas variedades.

Fragmento de reportaje Agencia Conacyt

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