Pocos daños por lluvias en campo de Tepehuanes

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Durango.- Alrededor de 25 hectáreas de avena forrajera fue la superficie que este año resultó con daños en el campo del municipio de Tepehuanes, por lo que la afectación en este sentido se puede considerar mínima, debido a que las lluvias de la temporada 2017 fueron muy benéficas en términos generales para los productores agrícolas, según lo reveló el director de Desarrollo Rural del Ayuntamiento, Javier Alberto Fierro Cháidez.

Asimismo, el funcionario municipal explicó que los principales cultivos que se siembran en esta demarcación son precisamente la avena y el maíz forrajeros, con un 75 y 25 por ciento, respectivamente, los cuales en su mayor parte se destinan para el autoconsumo de los propios campesinos.

Cuestionado sobre cómo se puede considerar la producción de avena y maíz de este año en comparación con el anterior, el funcionario municipal subrayó: “Nos fue muy bien, porque el año pasado tuvimos, lamentablemente, muchas pérdidas por exceso de humedad, por inundación y arrasamiento. Sin embargo, este año, afortunadamente, solamente 15 productores tuvieron afectaciones en sus cultivos por una crecida de un arroyo, pero eso fue todo lo que pasó en el municipio, nada más”.

En ese mismo contexto, el servidor público detalló que, este año, la superficie donde se detectaron daños sólo abarcó aproximadamente 25 hectáreas, por lo que esta cantidad, enfatizó, fue mínima, ya que de cada productor sólo media hectárea, o cuando mucho una hectárea fue el espacio donde se pudo constatar que, efectivamente, hubo afectación con pérdida total.

Si se compara la superficie que generalmente se cultiva de avena forrajera cada año en el municipio de Tepehuanes, que es de alrededor de mil 500 hectáreas, con las 25 hectáreas que resultaron con daños, indicó que fue mínima la afectación.

Fierro Cháidez informó también que, de manera normal, por cada hectárea sembrada de avena, el rendimiento bajo es en promedio de hasta seis toneladas; sin embargo, cuando el rendimiento es alto, la producción puede alcanzar hasta las 10 toneladas por hectárea.

“En términos generales, se puede decir que la temporada de lluvias fue muy buena este año para Tepehuanes. Llovió lo que tenía que llover, no llovió de más ni llovió de menos. El volumen de agua que se requería, en lo personal, pienso que fue el adecuado”, expuso el entrevistado.

Por último, señaló que, en su oportunidad, antes del inicio del ciclo agrícola, a través de la oficina a su cargo, se distribuyeron aproximadamente 65 toneladas de semilla de avena forrajera, esto sin contar con la labor que en este mismo sentido desarrolló la Unión de Ejidos.

El Siglo de Durango

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